Generalmente
pensamos que las personas que protegen a los animales son sentimentales y que
no tiene un fundamento de por qué defenderlos y que no piensan en el
sufrimiento humano.
El
maltrato de por si hacia cualquier persona es intolerable y repudiable, en el
caso del maltrato animal es aún más crítico, ya que los animales no pueden
expresarse y tampoco reclamar por lo que pueden estar sufriendo, en pocas
palabras no tienen voz, por lo que se hace necesario defenderlos e interpretar
su sufrimiento. Ser la voz de los sin voz.
La
defensa de los animales se sostiene en un principio de tolerancia y respeto
hacia la vida, tanto humana como no humana.
Mucha
gente cuestiona la ley contra el maltrato animal, afirmando que no deberían tener
derechos, ya que no tienen uso de la razón, pero si un recién nacido, que no
tiene uso de razón, ¿no debería tener derechos?
Una
interrogante que no es respondida y que ya, a casi un año de la propuesta para
un proyecto de ley que proteja realmente a los animales y no tenga excepciones, pueda al fin castigar
a las “personas” que maltratan a los pequeños ‘sin voz’.
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